Romper las cadenas que nos atan a la opresión es pensar por nosotros mismos, es creer que somos un pueblo soberano, es intentar transformar el mundo...

sábado, 22 de diciembre de 2012


¿Te acordás cuando saliste a la calle con las cacerolas porque los bancos te habían robado todos tus ahorros? Hoy haces lo mismo, pero para poder comprar dólares sin declarar ganancias o sólo para insultar un poco y sentirte parte de un sector al cual nunca vas a pertenecer.

¿Te acordás cuando esas protestas populares eran reprimidas ferozmente por la federal? Hoy no pasa nada de eso, al contrario te expresaste con total tranquilidad.

¿Te acordás cuando ese gremialista luchaba por mantener las pocas fuentes de trabajo que quedaban? Hoy hace lo mismo, pero para subir el mínimo no imponible del impuesto a los altos ingresos y posicionarse en alguna candidatura.

¿Te acordás cuando el pueblo saqueaba los supermercados por un paquete de fideos o de arroz? Hoy también hay saqueos, pero por un plasma y más que pueblo son ladrones comunes y corrientes.

Mordisquito, yo no te pido que cantes la marcha o que digas Cristina corazón, lo único que te pido es que no me la vengas contar...

domingo, 27 de mayo de 2012

Pedidos de ayuda a la Comunidad Internacional


Me llamo Kate Parson tengo 18 años y vivo California, EEUU. Escribo para denunciar que mi gobierno me está cercenando mis libertades individuales, ya que no puedo elegir que alimentos consumir. Esto se debe a que no puedo comprar los mejores limones del mundo que provienen de Argentina. El Sr. Obama no permite el ingreso de los mismos porque son de mejor calidad y más baratos que los producidos por los productores de nuestro territorio. Yo no digo que no se proteja al sector agrario de mi país, pero me parece sensato que si no tenemos buena calidad de limones dejemos ingresar a los que sí la tienen. ¡Mientras no tengamos una producción superior y con mayor calidad que la Argentina me tienen que dejar elegir libremente lo que yo quiero consumir!. Espero que alguien me escuche.

Mi nombre es Carl Svenson vivo en Estolmo, Suecia. Me dirijo a los organismos de libre comercio para exponer las graves violaciones que realiza mi país en materia de libertad del consumidor. Yo quiero comprar lácteos procedentes de Argentina, pero la aduana de mi país no permite el ingreso de esos productos. Argumenta que serían muy perjudiciales para la industria sueca de lácteos, la medida se entendería si nuestra producción tuviera mejor calidad que la de los sudamericanos. Sin embargo, no es así, nuestros quesos y mantecas dejan mucho que desear, el sabor y los nutrientes son inferiores. ¡Por este motivo me comunico con ustedes, para que hagan algo por nosotros, los suecos tenemos derecho a elegir que lácteos deseamos consumir!.

Soy Chan Hui vivo en Tokio, Japón. Utilizo este medio para informar que el gobierno me está coartando mis capacidades de elegir libremente. Yo quiero comprar arroz argentino, pero tiene un arancel del 450%  para ingresar en nuestro país lo que hace que sea inviable dicha importación. Entiendo que quieran proteger a nuestros arroceros, debido a que es una de nuestras principales fuentes de alimento. Pero, me parece que sí el arroz argentinos es mejor debería ingresar libremente y sin trabas. Yo trabajo y tengo derecho a comprar el arroz que yo quiera. ¡Sí quieren que consuma arroz japonés que mejoren su calidad! Espero que alguien pueda ayudarme


viernes, 20 de abril de 2012


Todavía estás todos los días entre nosotros mordisquito, en el taxi, en el colectivo, en las calles, en la facu, en las sobremesas...

¿Te acordás cuando no había trabajo? ¿Cuándo golpeabas todas las puertas y nadie te atendía?. “Resulta que antes no te importaba nada y ahora te importa todo”.

Todavía añoras el uno a uno, el viva la pepa para algunos, “pero eso de que vos vivías antes mejor con 120 pesos que ahora con 1.500,no, no… ¡Ésa, a mí no me la vas a contar! ¡No!”. “¿Y por qué protestás?” ¿Por qué no podés conseguir el último chiche  importado?  “Leche hay, leche sobra; tus hijos, que alguna vez miraban la nata por turno, ahora pueden irse a la escuela con la vaca puesta” Ahh...pero eso que tanto anhelás no lo tenés. Antes no había nada de nada, ni plata, ni trabajo, ni indemnización, ni aumento de sueldo, ni nada;  “vos no protestabas nunca, vos te conformabas con nada. Ahora ganás bien; ahora están protegidos vos y tus hijos y tus padres”. Pero sí, tenés razón. No está el chiche importado.

“Cuando las colas se formaban, no para tomar un ómnibus o comprar un pollo, depositar en la caja de ahorro, como ahora, sino para pedir angustiosamente un pedazo de carne en aquella vergonzante olla popular, o un empleo en una agencia de colocaciones que nunca lo daba, entonces vos veías pasar el desfile de los desesperados y no se te movía un pelo, no”. “Es ahora cuando te parás a mirar el desfile de tus hermanos que se ríen, que están contentos… pero eso no te alegra porque, para que ellos alcanzaran esa felicidad, ¡ha sido necesario que escasease el chiche importado!.

Según vos, ahorrar para un auto es de pobre. Antes para qué ahorrabas, para nada, porque con mucha suerte llegabas a fín de mes. Pero con eso te conformabas, porque total eras un privilegiado porque al resto con suerte le alcanzaba para la primer semana. Tu problema es que ahora los privilegiados somos todos.

Sin embargo, “vos seguís buscándole la hipotenusa al teorema de la cucaracha”. Porque todo lo que se hace está mal, ya que así “te sentís elegante”.  Tanto te cuesta aceptar que sos igual a todos nosotros, que no naciste en cuna de oro y que nunca por más de que lo intentes una y mil veces serás uno de ellos.

Ahh... Ya sé!!, me vas a decir que yo digo todo esto porque estoy ·”acomodado”. ¿Sabés qué? Si estoy acomodado, como se acomodaron los niños que ahora tienen salud y educación. Como los pibes que ahora tienen una universidad gratuita. Como los abuelos que ahora tienen una jubilación. Como los trabajadores que ahora tienen paritarias para mejorar sus salarios; como los comerciantes que vendieron como nunca antes. Pero, también se acomodó la salud, la educación, el trabajo y el bienestar general. “¿Has visto? Estamos todos acomodados. Todo el país. Todos menos vos están acomodados. Pero a mí, a mí no me vas a contar que no entraste en el beneficio de esta generala servida. ¡No, a mí no me la vas a contar!”

*Todas las palabras entre comillas son citas de la recopilación de los relatos radiales de Enrique Santos Discépolo del año 1951. Fuente: Mordisquito: ¡A mi no me la vas a contar! - 1º ed. - Rosario : Pueblos del Sur / 2006